la conocí siendo yo un chiquillo
ella era una señorita ya más por ser adulta que niña
desde ese día confió en mí
tanto como para tomar agua de mi vaso
como para confiarme su espalda
hace muchos años vendía macetas en un mercado, y
allá fui a platicar con ella
y aunque nunca recuerdo qué platicamos ese día
sí que salí de allí con sonrisa de lantana
todas las veces pronunció mi nombre con una erre
que se pegaba en mis ojos
la a y la ú resonaban en su boca
le daban dos vueltas completas
y antes de salir
con la ele venía una media curva de su boca: r a ú l
regalaba una sonrisa a todos
y tosía sus risas
un día se inventaron los celulares
y tuvo problemas con uno, pero
me preguntaba cosas solo para escucharme hablar
porque ella sabía tanto y tan poco como yo
no pidió mi opinión de nada
ella hablaba y hablaba yo
yo hablaba y hablaba ella
de letras, de amigos, de viajes, de manos
nuestra amistad era como nuestra piel
oscura bella
muchas veces platiqué de ella con mi novia
decíamos que sus ojos eran el almacén de sus miradas favoritas
de su piel, le platiqué, que era idéntica a los sueños
le dije que seríamos novios eternos, externos
y reíamos porque ella la quería tanto como yo, o más
a nadie le dijo, oro por ti
una vez, muchas, pero recuerdo una vez, oré por ella
cuando estuvo en peligro
cuando no tuvo a nadie
cuando ni a mí
nos abrazamos en
querétaro
jalisco
guanajuato
casi en san luis potosí
después yo me fui
y antes de volver
[porque todavía no vuelvo]
ella se fue
a veces congelaba su boca con una sonrisa
y parpadeaba todo ese rato pero
esta vez no es igual
hoy está en un parpadeo largo eterno
está en el mundo de aba:
hablaba, cantaba, amaba, soñaba
miraba, pensaba, caminaba, viajaba
hasta que el dueño de los mundos
diga que podemos reunirnos de nuevo
cuando exijo verla, allí sigue
lantana
vagando por mis neuronas
rosando sus dedos a las paredes de mi cráneo
y lleva el mismo vestido blanco y rojo
que vestía la última vez que la vi
y me sonríe
y yo le sonrío a quien me esté mirando en ese rato
Jael sigue regalando sonrisas a las personas
solo que ahora lo hace a través de mí.
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Jael | Raúl Rojas Roo
Foto de Emmanuel Ikwuegbu.

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