Pliego suelto II – Raúl Rojas

II

Estoy viendo en tiempo real cuando aparecen nuevos cuentos al concurso de Voz del Narrador que cierra en algunos minutos. Entran de varios estados de la República Mexicana. Entonces, llegan dos justo al mismo tiempo. Deberían pasar desapercibidos, pero ambos vienen de la Ciudad de México, misma Alcaldía. Ambos participantes tienen la misma edad. Son un hombre y una mujer. No tienen los mismos apellidos.

Él llega a la casa de ella. «No me vayas a decir que no escribiste nada, eh», él responde: «Yo nunca te fallo» y ambos ríen. «Qué rico hueles», le dice ella. «Tú también hueles rico». Se dan un beso. Él desde el celular y ella en la computadora abren sus escritos y se los muestran mutuamente. Después de leerlos y hacerse observaciones, preparan todo para enviarlos en el formulario. Se desean suerte y se dan otro beso.

—¿Estás listo?

—Sí.

—Va, en 1, 2, 3… ¡Ya!

—También ya.

Yo viendo la pantalla los miro llegar, tomados de la mano. Todavía huelen al perfume del otro.

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