Ciudad Resignada

Ciudad resignada

“…catástrofe (la inundación de junio de 1926) que debía
de sumarse a nuestra resignada ciudad”.

—Carlos Arturo Navarro

Tras cada inundación, León tuvo dos caminos por los cuales reconstruirse: la conciencia o el olvido. Conciencia, si la reconstrucción hubiera implicado una corrección profunda de las causas del daño; olvido, si solo se levantaba de nuevo. Tristemente, León se reconstruyó cada vez sobre el olvido. Entonces, la generación siguiente a cada catástrofe se resignó. Carlos Arturo Navarro (1944-2019), cronista vitalicio de León, identificó bien esa resignación en los reportes de los diarios, porque no escribió “una ciudad derrotada”, pues resulta obvio que cada generación se levantó después de cada inundación grave, sino “resignada”: una ciudad que aprendió a expresar “así ha sido siempre” con soltura.

Y es que, cuando un bache, un drenaje tapado, una colonia mal ubicada o la falta de servicios adecuados se vuelven parte del paisaje urbano, se dejan de percibir como anomalías. La ciudad en pie, pero dañada, se vuelve normal. Porque es cierto, no podemos controlar las lluvias ni su consecuencia en las presas o los ríos, ni las obras mal hechas; pero sí podemos controlar el no llamarle “destino” a nuestra propia negligencia o a la de la ciudad, por tener una memoria corta.

Solo conocí a una persona que vivió la inundación de 1926: Eusebio Rico (1908-2009). La única vez que le pregunté sobre este tema, me dijo sencillamente que “se mojó todo”, refiriéndose a toda la ciudad. Quizá por eso siempre prefirió vivir en lugares altos, como Bellavista, La Obrera o la parte alta de Chapalita. Eso me hace pensar en que no todos los que vivimos en León vivimos en la misma ciudad. No todos vivimos en una colonia lodosa, en una calle que se inunda o en una casa con goteras. Y, desde luego, no todos los que viven en ese barrio o en esa casa pueden buscar un lugar más seguro para vivir, como Eusebio.

Arturo Navarro escogió “ciudad resignada” porque estamos lejos de ser una ciudad derrotada. Resignarse no implica perder la dignidad, así como callar no siempre implica estar de acuerdo.

Portal Aldama. Junio de 1926 – Junio de 2026

Cien años de la última inundación grave. Cien años desde la última vez que murieron cientos de leoneses en una sola noche. Aunque los leoneses actuales no hemos vivido una inundación grave, sí vivimos en una ciudad que nos ha enseñado a creer que es imposible corregir las causas profundas de sus problemas.


CIUDAD RESIGNADA | Raúl Rojas Roo, 23 de junio de 2026.

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